LUIS ALBERTO SPINETTA - UNA VIDA HERMOSA


MIGUEL GRINBERG

1ra. Edición:
2015
Editorial: Editorial Atlantida  
Prólogo: Sin Prólogo

“Periódicamente de modo sutil y persistente nacen en este planeta individuos predestinados a crear puntos de referencia singulares, todo ellos afinados en una única perspectiva: la evolución de nuestra atribulada especie. No vienen a reproducir las formas tradicionales sino que son portadores de semillas de cambio social y esclarecimiento existencial, como simples seres de luz en tiempos de oscuridad colectiva. Luis Alberto ha sido uno de ellos”, dijo Grinberg en una nota concedida a Radio Télam.


Para Grinberg, su libro "es una lectura existencial de Spinetta. No es una biografía, un anecdotario, un calendario ni un culto. Son -las definió- postales de momentos de intimidad, fragmentos de poesías y fotos inéditas. Este libro es un viaje”.

“El titulo de “Una vida hermosa” surge de una entrevista que le hice para mi libro “Como vino la mano” donde Luis dijo que “crear una obra hermosa exige antes una vida hermosa, no es al azar sino que se edifica paso a paso porque Luis Alberto era un fertilizador de almas”.

Al ser consultado sobre las expectativas en torno a la publicación, Grinberg, una intelectual fundamental en los inicios del rock argentino, dijo que esta "preparado para este lanzamiento, con la expectativa de ver como es recibido porque no me ocupe de hacer una biografía, calendario, anecdotario, discografía sino que la proximidad con Luis Alberto me permitió conocer al ser que estaba detrás del nombre".


 "Lo quise retratar con la palabra desde su poesía, sensibilidad y la simplicidad como la de todos los grandes”, resumió el periodista.

En ese sentido, señaló que “me dediqué a la poesía del 'Flaco' porque las letras están popularizadas y el publico tiene sus preferencias y porque por cada uno que compró su libro 'Guitarra negra' hay 100.000 que compraron un disco, entonces está en minoría".

Y en tono íntimo abundó que "el hecho de ligarlo con la poesía me permitió recomponer los momentos que compartimos con Luis Alberto desde el principio de Almendra”.

Sobre la forma en que se conocieron, Grinberg narró que “yo era redactor en vías de convertirme en pro-secretario de redacción de la revista Panorama. Un día, vi un muchacho al que no conocía en la puerta de entrada. Era Ángel Del Guercio -hermano de Emilio-, que en esa época le hacía la prensa a un grupo nuevo llamado Almendra y venía a traerme el primer simple del conjunto. Fue así que me invitaron a un recital en el teatro Payró y así comenzó una relación”.

En esa línea, Grinberg evocó reuniones literarias con el músico como "los encuentros de rockeros en el Parque Centenario en el 73, la presentación de 'Artaud' en el Teatro Astral, de la cual fui productor, y hasta los primeros momentos de Invisible donde me pidió que me pusiera dentro de "Elmo lesto", un muñeco incomodo que bailaba en los recitales".

“En su obra poética encontré un mensaje definido de iluminación, por eso debe divulgarse. Vivió en sintonía con las esferas donde se incuban los mejores sueños de la humanidad, aunque algunas veces se topaba con algunas de las más traumáticas pesadillas de una cultura en descomposición", sostuvo.

Al recorrer el territorio en el que Spinetta plasmó su poética, indicó que "consolidó su magna obra oscilando entre un caos estructural y una zona de ilimitado deslumbramiento. Aquí es donde se anidan y asimismo vibran las musas de los poetas, las armonías de los músicos y las visiones de los profetas. Que están a disposición de quienes se predispongan al contacto, a la impregnación energética que conocemos como “estado inspirado del alma”.

Sobre la forma de Spinette de vincularse con el rock, Grinberg consideró que para "Luis, el rock no sería un protocolo cerrado, un marco estilístico rígido al que constreñirse, sino, más bien, un océano en el que navegar con sus propios barcos. De hecho sus canciones más asimilables a un rock estricto ('Rutas argentinas', 'Blues de Cris', 'Me gusta ese tajo'), más allá de algunos rasgos tan personales como inevitables, suenan casi como ejercicios de estilo".

"El Spinetta clásico -vislumbró- está, en cambio, en esos temas donde puede detectarse una zamba, o la lectura de un vals leído por Bill Evans, o un fraseo piazzolleano, y donde, sin embargo, nada es, nunca, exactamente igual a sus fuentes".

"¿Dónde poner 'Ella también', 'Los libros de la buena memoria', 'Seguir viviendo sin tu amor' o 'Durazno sangrando'? ¿Cómo ubicar a 'Credulidad', 'La cereza del zar', 'Starosta el idiota', 'Dulce tres nocturno', 'Serpiente (viaja por la sal)' o 'Cantata de puentes amarillos'?", se preguntó.

Y Grinberg se respondió: "caben en el llamado rock nacional sólo porque Spinetta decidió circular por allí y porque, curiosamente, aunque el género tomó muy pocas de sus enseñanzas, lo consideró siempre su maestro".

UN MAR DE METALES HIRVIENTES


Crónicas de la resistencia musical en tiempos totalitarios (1975-1980)


MIGUEL GRINBERG

1ra. Edición: 2015
Editorial: Gourmet Musical
Prólogo: Miguel Grinberg



"La belleza es un mar flagrante de metales hirvientes, y solo es belleza si el cocinero se aleja prudentemente y sabe las manipulaciones. Si no sabés los procesos, se convierte en una lava hirviente que te quema el rostro y te destruye” - Luis Alberto Spinetta.

Un periodista heterodoxo, en el marco de un diario argentino sujeto a la censura castrense, halló la manera de expresar casi diariamente el ansia de libertad y creatividad de una generación de artistas dispuestos a no ser intimidados por la represión y mucho menos silenciados por la censura que imperó en nuestro país durante los años del llamado “terror azul”.

Miguel Grinberg, crítico musical y poeta, especialista en temas generacionales y movimientos contraculturales, concretó en las páginas del matutino porteño La Opinión una artesanía de la expresión indómita, con énfasis en las propuestas libertarias del rock autóctono y de otras de las músicas renovadoras de la época.

El debut de Serú Giran, la reunión de Almendra, los numerosos festivales de rock y la actividad de MIA, Los Jaivas, Alas, Nito Mestre, Raúl Porchetto y tantos otros músicos hoy famosos algunos y otros ya no tanto; las experiencias de Aquellare, Spinetta y León Gieco en España, Estados Unidos y Latinoamérica; los nuevos tangos de Astor Piazzolla y Rodolfo Mederos; la difícil relación de la música y los medios de comunicación; los altos y bajos de la industria musical, son solo algunos de los numerosos temas que abarcan estos textos.

Este libro, recopila por primera vez una selección de críticas, crónicas, entrevistas y otros textos clave para entender el desarrollo del periodismo, la cultura y la música popular, así como de la vida cotidiana durante la última dictadura militar entre 1975 y 1980.



LETRISTAS - La escritura que se canta

 
ALEJANDRO GUERRI / FEDERICO MEREA

1ra. Edición:2005
Editorial: Gourmet Musical
Prólogo: Los Autores



A través de conversaciones con destacados autores de canciones de música popular, este libro indaga en el misterioso oficio de la creación de textos escritos para ser cantados: el proceso de escribir letras, los vínculos entre escritura y música y también el imaginario personal de cada autor.

La lista de entrevistados abarca un amplio espectro de la actual música popular argentina, desde el rock, el pop y el rap hasta la cumbia santafesina, la cumbia villera, el tango, la balada, el folklore y la payada: Ramón Ayala, Pipo Cipolatti (Los Twist), José Curbelo, Adrián Dárgelos (Babasónicos), Juan Carlos Denis (Los del Bohío), Horacio Fontova, Roberto Jacoby (Virus), Pablo Lescano (Damas Gratis), Javier Martínez (Manal), Paz Martínez, Santiago Motorizado (Él Mató a un Policía Motorizado), Héctor Negro, Ale Sergi (Miranda!), Jorge Serrano (Los Auténticos Decadentes) y Dante Spinetta (Illya Kuryaki and The Valderramas).

La rima y el estribillo, la relación entre las palabras y la música en sus múltiples variantes, cómo se elige el título de una canción, de qué manera surge y cuánto se corrige una letra, son algunos de los muchos aspectos que estos renombrados autores analizan para nosotros.

Alejandro Güerri (Buenos Aires, 1976) tiene publicados tres libros de poemas: Podemos llamarlo un día (2005), Hola, Harvey (2008) y Oriental (2010). Es Licenciado en Letras (UBA) y uno de los editores de los sitios Ñusléter, 24 hs. de literatura (www.niusleter.com.ar) y GRaFiTi, www.escritosenlacalle.com. 

Federico Merea (Buenos Aires, 1973) es camarógrafo y fotógrafo, también fue productor de documentales. Tiene publicado un libro de cuentos, La poética del asunto

PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA - FUIMOS REYES

 
 MARIANO DEL MAZO - PABLO PERANTUONO

1ra. Edición:2015
Editorial: Planeta
Prólogo: Mariano del Mazo y Pablo Perantuono


Escribe:
Mariano del Mazo





Fuimos reyes, que escribí a cuatro manos con Pablo Perantuono, pretendía ser la biografía definitiva de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota pero, como dicen en Rosario, “las cosas tienen movimiento”.
El texto se trepó a su propia dinámica y quedó como un registro oblicuo, alternativo, político y rocker de cuatro décadas de historia argentina. Desde los años en que una facción del ERP secuestró al padre de Skay, Aarón Beilinson, hasta el juego de máscaras que la Alianza propuso desde el gobierno y que barrió con todo, con el país y con Patricio Rey.
La idea surgió una mañana de jueves, después de uno de los puntuales partidos de fútbol de periodistas de Open Gallo. Pablo venía de realizar una brillante entrevista con el Indio Solari en Nueva York para la revista Orsai y yo cargaba en mi propio anecdotario una decena de notas con los Redonditos y con el Indio y Skay como solistas, y mesas trasnochadas con el guitarrista y con la Negra Poli en el Imaginario Cultural.
Como quien no quiere la cosa, como quien dice “¿vamos al cine?”, alguno de los dos propuso hacer un libro. No me puedo acordar quién. Sí recuerdo que el embale fue instantáneo.

Cualquiera que se mete en un bailongo de estas características lo sabe: en el trayecto de compilación de fuentes y escritura uno se enfrenta con callejones sin salida, depresiones, extravíos.
Al ser dos, esas sensaciones se compartían, se diluían o, mucho mejor, se alternaban. O aparecía un testimonio que nos reseteaba e indicaba que el libro merecía un esfuerzo más. Como el de Ricardo Ragendorfer, el querido Patán, un hombre que compartió copas con la banda y algunos empellones que no llegaron a pelea con el Indio. Ragendorfer narró una anécdota deliciosa de 1988, cuando dirigía El Porteño junto a Rolando Graña y Jorge Warley. “Decidimos hacerles una nota, y fuimos los tres. Fue muy gracioso.
Yo fui el primero que llegó. Me pongo a conversar, prendo el grabador, y de alguna manera empieza la entrevista. Mientras, nos ponemos a tomar un poco de cocaína. Dos minutos después toca el timbre Rolando Graña. Le digo al Indio: ‘Guardá el platito en el baño que el que viene ahora es un pelotudo’.
Hacemos el reportaje, transcurre todo bien. Y cuando terminamos Graña insiste en llevarse el grabador con la entrevista. ¡En su casa se enteró lo que pienso de él!”

En el medio del camino, como tajo, la muerte de Walter Bulacio: otro de los grandes malentendidos que nutren una historia que abarca la marginalidad del conurbano, esas masas calientes que rinden pleitesía a un rey imaginario o no, pero que también incluye a una limusina surcando las calles de Nueva York con Poli, Skay y el Indio buscando un buen bar donde beber y poder fumar. Una historia hecha de enigmas y mutaciones.

La banda más endogámica del rock argentino fue la más certera para escudriñar su tiempo. El Indio Solari tuvo decenas de frases que definieron cada época con la precisión del eslogan o el haiku: desde “a brillar, mi amor” hasta “no da más la murga de los renegados” pasando por “el lujo es vulgaridad”.
Pero nada alcanza.
Los Redonditos de Ricota quedarán para siempre suspendidos en el misterio.

Fuimos reyes navega en ese misterio. No es más que el velo corrido de una historia extraordinaria que esperaba ser contada.
(Extraido del Suplemento Radar de Página 12)

PARACAIDAS & VUELTAS

 
 ANDRES CALAMARO

1ra. Edición:
2015
Editorial: Editorial Cúpula
Prólogo: Andrés Calamaro

Andrés Calamaro debuta en el formato libro después de una mítica y prolongada carrera musical de más de 35 años de vanguardias y retaguardias.
Nacido en Buenos Aires en 1961, se crió en un ambiente cultural y musical.
En su casa vio ensayar a Les Luthiers y conversar a su padre, el escritor Eduardo Calamaro, con el poeta Alberto Girri. La suma de los días y las noches lo volvieron un intelectual “genético” pero rústico, que recorre los márgenes sociales por voluntad propia.

Grabador serial de discos desde la adolescencia (debuta con Raíces en 1978), en los años ochenta conquista la notoriedad en la Argentina con Los Abuelos de la Nada.
En la última década del siglo pasado, viaja a Madrid. Forma Los Rodríguez.
Disuelto el grupo, reconquista el éxito de crítica y público con la trilogía: Alta Suciedad, Honestidad Brutal y El Salmón.
Cuando vuelve a su Buenos Aires querido se encierra (más de mil horas) en su propio Camboya Profundo a crear sin límite de tiempo y espacio.
Con caídas y resurrecciones. Fugas y regresos. Como extranjero exiliado de sí mismo.
Como el Salmón: contra la corriente.

Complicado de encasillar en el rock, la vanguardia o la música popular, sus últimos discos fueron rechazados por la crítica y descubiertos por un público que se expande en España hacia Latinoamérica. Graba miles de canciones y artefactos musicales (muchos de los cuales permanecen inéditos) y publica más de cuarenta discos.

Respetado por sus pares (Bob Dylan lo llamó “El rey del ritmo”) y amado por el pueblo, Calamaro sigue de gira. También participa en conciertos y grabaciones con Los Tigres del Norte, Mariano Mores, Hugo Fattoruso y Virgilio Expósito, Jerry Gonzalez y Diego El Cigala; así como con importante artistas legendarios de diversos géneros, como el rock, el tango, el flamenco y el folklore.
En el período 2013/2014 ofrece 61 recitales (los últimos junto a Enrique Bunbury), reflejados en Pura Sangre (video en directo) y Jamón del Medio (álbum en directo). En 2014 presenta Bohemia, dirigida por Leo Damario, la interpretación nihilista de Bohemio (2013).

En su esperado debut editorial, que lo consolida como un escritor ecléctico con voz propia, Calamaro reúne textos variopintos bajo la confusa etiqueta de “diarios íntimos”. Recopila impresiones musicales, opiniones y homenajes, aguafuertes delincuenciales y taurinas, ficciones, crónicas, análisis, poemas, curiosas letras de canciones inéditas entre fragmentos de otras reconocidas en el subgénero de la canción; artículos que publicó en revistas y periódicos argentinos y españoles, y prólogos de libros.

En España y América sembró una firme pasión por la tauromaquia.
Aficionado proselitista, fotógrafo amateur y amigo de ganaderos y toreros.

En Paracaídas viajamos con Calamaro por los barrios marginales y el dulce infierno de las sustancias, las giras, los viajes por el mundo ida y vuelta, la ficción existencialista, la defensa del arte para corazones fuertes y una bien disimulada nostalgia.
En primera persona, nos invita a la intimidad del rock, la mente, las corridas de toros, el ámbito delincuencial y la poesía inaudita.
Aunque cuentan con un estilo propio, algunos de sus textos tienen la visceralidad del realismo sucio de Bukowsky, el halo aventurero y melancólico de Verne y el cross a la mandíbula que proponía Roberto Arlt en cada frase. Calamaro, como decía Hemingway, ha vivido con los ojos y ha salido al mundo. Ahora se decidió a contarlo.

Este libro es un manifiesto emocionante sobre los lugares, las personas y los recuerdos que marcaron su arte y su leyenda.


EL BOHEMIO VA - Código Nebbia

 
MIGUEL ANGEL DENTE
1ra. Edición: 2015
Editorial: Ediciones Disconario
Prólogo: Miguel Angel Dente

Escribe:
     Miguel Angel Dente

La música de Nebbia merece más atención!... redescubrirla y, por qué no, descubrirla, en alguna medida. Qué decir de su tarea como ejecutante. Y también la sensible cotidianidad de sus palabras. Él ha sido uno de los pocos artistas que ha logrado cambiar a tiempo nostalgia por evocación.

Este libro bien podría haberse titulado El pionero o, mejor aún, El náufrago, ya que toda esta historia musical había comenzado con ese “naufragar” que Litto definiera alguna vez como  “quemar los días, charlar incansablemente en un café, salir de la rutina, quebrar las barreras del tiempo”... Se podría agregar “ganar la calle” y “divagar”, en el sentido lo más amplio posible del término. La única finalidad de aquel “naufragio” era hacerlos sentir a él y a sus amigos eternamente libres para poder crear: yendo del boliche La Cueva al bar La Perla del Once.
 

Pero creo que a Litto esa sensación de naufragar no le era ajena ni le representaba una novedad, más bien podía ser una manera de prolongar la infancia junto a sus padres: días de bohemia, nómades, itinerantes... “Por más que me mude de pueblo en pueblo pienso que mi casa va a ser la misma”...
En verdad, él nunca ha anclado, siempre ha continuado desarrollando “su propio naufragio”, haciéndolo evolucionar a través de giras e ideas, de corazón a corazón entre los oyentes.
No solamente ha decidido no encadenarse al rock convencional, tampoco se convirtió en un gaucho esclavo del paisaje ni en un compadrito asfixiado por algún barrio de tango. Así, de-generado, su música no implica entonces una fusión de géneros propiamente dicha ni la incorporación de instrumentos típicos de ellos, sino arrojarse sin red al estilo Nebbia puro.
La voz del interior, otro título tentativo para esta edición... pues no sólo él proviene de Rosario sino que sus padres permanentemente le aconsejaban que buscara su verdadera identidad musical. Y ese abrirse paso desde los doce o trece años para “inventar” un espacio propio lo ha llevado a derribar muros enormes como si fueran nada más que piezas de dominó-
Primero fue el idioma. Cuando en los ’60 todos los grupos beat, aun algunos  “no complacientes” cantaban en inglés, Litto empezó a “adaptar” las canciones importadas a nuestro idioma –un castellano no precisamente antiguo y que algunos se regodeaban llamándolo “mersa”.
El segundo paso inmediato fue reemplazar esas canciones por composiciones propias que reflejaran con autenticidad las vivencias de los jóvenes argentinos.
En medio de disputas entre folcloristas, tangueros o rockeros, “conventilleras” o “de copetín” según cada caso, él decidió avanzar por sobre el gueto de los géneros musicales.
Rompió además con barreras generacionales, integrándose a propuestas que abarcaban desde músicos de más de noventa años hasta preadolescentes.
Por último, coronó con Melopea su anhelado sueño de independencia, la “soberanía Nebbia”: sello discográfico y estudio de grabación propios; distribución en más de una docena de países...

Durante algunos días el libro se llamó Soñar es deLitto... como él mismo propiciaba desde el principio: “Sueña y nunca dejes de soñar, sueña que algún día tu sueño puede ser realidad... no pienses que es en vano soñar...”.
Pero entonces llegó El bohemio va –título representativo sugerido por el propio Litto– como un complemento necesario, racconto de datos y comentarios sobre la edición de álbumes, bandas sonoras, conciertos, fechas trascendentes, conceptos y opiniones de y acerca de Nebbia, su generosa participación y entrevistas exclusivas a algunos artistas que lo han acompañado en estos cincuenta años con la música.
También cuatro anexos que atestiguan sus muchos vínculos discográficos con otros artistas, fotografías y galardones obtenidos.

CEMENTO, el semillero del rock

NICOLAS IGARZABAL

1ra. Edición: 2015
Editorial: Gourmet Musical Ediciones
Prólogo: Jose Bellas

De las primeras misas ricoteras a las últimas apariciones de Sumo sobre el escenario, Cemento vio despegar a los grupos sustanciales del rock argentino de los últimos treinta años.
Allí, en ese boliche del barrio de Constitución, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota presentaron Gulp!, Luca Prodan y los suyos filmaron todos sus videoclips, los Ratones Paranoicos registraron un DVD, Bersuit Vergarabat se probó los pijamas, La Renga y Divididos actuaron a beneficio de un comedor infantil, Los Piojos regalaron sidra y pan dulce para una fecha navideña, Hermética le dio la bienvenida a Ácido Argentino, Catupecu Machu, Los Violadores y Todos Tus Muertos grabaron discos en vivo de lo más crudos, Flema despidió a Ricky Espinosa y Babasónicos mostró temas de Jessico, entre otros hitos.

Refugio del punk, el heavy metal y de las mil variantes del rock, acompañó al crecimiento de Los Brujos, La Portuaria, Los Rodríguez, Viejas Locas, Fun People, Almafuerte, Malón y A.N.I.M.A.L. durante la década de los ‘90, además de recibir a leyendas internacionales como King Diamond, Misfits, Buzzcocks, Lee Ranaldo, Marky Ramone y Queens Of The Stone Age.
Grupos consagrados como Las Pelotas, La Vela Puerca, No Te Va Gustar, Fabulosos Cadillacs, Carajo, Massacre, El Otro Yo y Miranda! también dejaron su estela entre esas paredes.

Pero al mismo tiempo, este local abierto por Omar Chabán y Katja Alemann en 1985 fue cuna del teatro under y los espectáculos más bizarros que pudieran encontrarse en Buenos Aires. Por todas estas historias, recopiladas por primera vez en un libro, Cemento se ganó el título indiscutido de “El semillero del rock”.

SICODELICA STAR - Fitología

 
MIGUEL ANGEL DENTE
1ra. Edición:2014
Editorial: Ediciones Disconario
Prólogo: Miguel Angel Dente

Escribe:
NESTOR POUSA

Miguel Ángel Dente presenta su flamante libro sobre la vida y obra de Fito Páez. Es su quinto trabajo consecutivo dedicado a los íconos del Rock Argentino, una colección lanzada por Ediciones Disconario.
Sicodélica Star (Fitología) es el título del libro de reciente aparición que examina detalladamente la vida y la carrera de Fito Páez, uno de los músicos fundamentales del Rock Argentino desde los 80’s hacia acá. Con rigurosidad, Miguel Ángel Dente, autor de la obra lanzada a través de Ediciones Disconario, ofrece un recorrido por la música, los conciertos, notas periodísticas, la discografía completa comentada y analizada, filmografía, fotografías, versiones de otros artistas y participaciones del rosarino en discos de otros intérpretes.
Miguel Ángel Dente, nacido en Montevideo (1965) pero nacionalizado argentino, transita el diseño desde la gráfica y la arquitectura, y eso se observa en su criterio estético a la hora de concebir las biografías que ha realizado, todas presentadas con una lujosa encuadernación y un diseño novedoso que permite una fácil búsqueda de datos.

Dente, además, posee un archivo con una considerable bibliografía del rock y una hemeroteca de recortes periodísticos y portadas de revistas y suplementos de espectáculos de los principales medios gráficos, complementada por todo lo que hoy se encuentra disponible en la web.

 Así, Sicodélica Star, que toma su nombre de la primera estrofa de la canción Circo Beat (del disco homónimo de 1994) es el quinto trabajo de Miguel Dente dedicado a íconos del Rock Argentino (lo antecedieron Spinetta, Charly García, Pedro Aznar y Cerati), un corpus enciclopédico escrito y recopilado por Dente desde el 2010 a la fecha; por lo que ha logrado una regularidad y rigor de trabajo que le permitió lanzar a razón de una biografía por año. Todo un record en la especialidad, que merece ser destacado.

Para esta ocasión incluyó testimonios de algunos músicos que formaron parte de las bandas del creador de Giros a lo largo de toda su carrera, como: Gonzalo Aloras, Paul Dourge, Machi Rufino, Guillermo Vadalá, Dizzy Espeche, Jota Morelli, Pomo, Liliana Herrero y el cordobés César Franov; que fueran recabados en exclusividad para este libro que propone a través de sus diferentes capítulos un recorrido temporal por toda la obra de Páez; otros que la abordan desde distintos ejes temáticos y un cuadro de honor sobre el gran concierto que cerró La Rueda Mágica Tour, realizado a beneficio de UNICEF.

Ante la consulta, el autor manifiesta: “Siempre estuvo presente nuestro interés por llevar adelante la primera colección de libros de rock argentino -ya que no existía ningún antecedente- pero en 2010 no sabíamos si pasábamos del primero, Tícher de luz (Spinetta). Por suerte la gente nos acompañó desde el principio”, confiesa entusiasmado Miguel, quien en la actualidad se encuentra enfocado en la realización de un proyecto tan ambicioso como el que hasta aquí concreto: “Es una antología de 50 bandas de Rock Nacional que probablemente demandará dos volúmenes”, adelanta.-

SILENCIO MARGINAL


Memorias del Rock Argentino
 EDUARDO CASALI - LAUTARO CASTRO - MAXIMILIANO CECI

1ra. Edición: 2014
Editorial: Punto de Encuentro Editorial
Prólogo: Sergio Pujol


A mediados de los ’60, el rock argentino surgió como un movimiento que trastocó los principios de un Estado conservador, posicionándose desde un espacio contracultural.

A pe­sar de que muchos historiadores coinciden en que fue uno de los movimientos artísticos que menos sufrió la represión estatal, Eduardo Casali, Lautaro Castro y Maximiliano Ceci, a través de los entrevistados, dan cuenta de que las persecuciones existieron: en la censura de discos, detenciones diarias e irrupciones en recitales.

Silencio Marginal reconstruye la cartografía de los lugares que funcionaron como punto de encuentro de las bandas (Instituto Di Tella, Plaza Francia, La Perla y La Cue­va).
El relato desmenuza las influencias inglesas y norteamericanas -Jimi Hendrix, Bob Dylan, Elvis y principalmente The Beatles y The Rolling Stones- y latinoamericanas -Los Shakers y Los Teen Tops- que nutrieron a los músicos, en conjunto con las raíces del folclore y tango, para empezar a componer rock en español.
No se trata de un trabajo puramente centrado en el aspecto artístico sino que éste se entrelaza, necesariamente, con el contexto político, social y cultural de entonces, no sólo en el país sino también a nivel global.

Los músicos Rodolfo García, Emilio Del Guercio, Claudio Gabis, Willy Quiroga, Kubero Díaz, Black Amaya, Ciro Fogliatta, Héctor Starc y Jorge Durietz aportan un testimonio sincero, profundo y vivencial sobre el surgimiento de la cultura rock en Argentina.
Ellos comenzaron con letras de amor y traducciones de temas ingleses al español. Lo lírico y lo poético se hi­cieron presentes con la aparición de Almendra, Manal y Los Gatos.
Desde Quilmes, Vox Dei trajo sus aires de rock pesado. En el barrio de Belgrano nació el primer dúo acústico, Pedro y Pablo, y en La Plata un grupo de entrerrianos comenzó la vida en comunidad, impri­miéndole al rock un estilo psicodélico: La Cofradía de la Flor Solar.
En la antesala de los ’70, Norberto Na­politano, después de un viaje por Europa, plasmó en Pappo’s Blues el estilo que lo acompañaría por el resto de su trayectoria.
Luis Alberto Spinetta, influenciado por el rock inglés de Led Zeppelin, dio a conocer su faceta más vertiginosa de la mano de Pescado Rabioso, mientras que otra parte de Almendra se volcó al rock progresivo: Aquelarre.

Arriba: HECTOR STARC, WILLY QUIROGA Y EMILIO DEL GUERCIO
Abajo: BLACK AMAYA, KUBERO DIAZ Y RODOLFO GARCIA


Este trabajo, dotado del recuerdo y la nostalgia de los entrevistados, brinda infinidad de anécdotas com­partidas entre los artistas en sus diferentes etapas: desde cómo Javier Martínez se planteó cantar en cas­tellano en el pequeño cuarto de Héctor Starc, pasando por la detención de Black Amaya y Pappo en una pla­za de Chacarita mientras comían un pancho, hasta la noche en que Willy Quiroga acompañó a B.B King al aeropuerto después de compartir una cena.

En el Prólogo, el historiador y periodista Sergio Pujol explica que “la entrevista emerge entonces como la herramienta favorita de la historiografía de la música popular, quizá porque toda historia empieza siendo periodismo, así como el buen periodismo se apropia, finalmente, de las formas de la historia.

El desafío que se plantearon Casali/Castro/Ceci tiene algún parecido con el que interpeló a los pioneros antes citados, aunque se impone una diferencia bastante importante: en las páginas de Silencio Marginal - Memorias del rock argentino, el pasado que se quiere rescatar no es inmediato. Se trata, en cierto modo, de un pasado-pasado, y por lo tanto ya fue objeto de las mitificaciones con las que se modela todo relato canónico.

Por supuesto, el rock argentino, como en su tiempo el tango, necesitaron fijar hitos fundacionales para sus respectivas narrativas genéricas: “he aquí la historia del rock en la Argentina…”. Si bien el libro de Casali/Castro/Ceci no llega con espíritu revisionista (en verdad no hay grandes desacuerdos entre testimonios de unos y otros), sirve para enriquecer, coralmente, eso que llamamos historia del rock argentino.